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CAPITULO PRIMERO.
"Mis amigos me llamaban "pataleto". Despectivo mote que desde nuestra primera infancia nos "regalábamos los unos a los otros"...Éramos una pequeña "tribu" de niños entre las edades de 10 a 14 años, cuyo fin primero y último, para nosotros, era jugar al futbol, correr detrás de nuestras amigas, bañarnos en riachuelos y gargantas sinuosas y bastantes lejanas, amén de ríos en ocasiones bastantes caudalosos y, amen, también de bastantes peligrosos... Etc. Etc. Etc...."
     
Lo de "pataleto" me lo endosaron por mi costumbre de andar con las punteras de los zapatos mirando en direcciones opuestas... Etc. Etc. Etc...."

 

VOLAR.

"Bonita y gran palabra ésta. ¿Quién no ha querido volar en esta vida...? Desde pequeño siempre quise hacerlo pero no teníamos dinero para ello. ¡Siempre con el maldito presupuesto a cuestas!. Pero hubo una gran maestra, en el Instituto, que me enseñó a hacerlo muy barato...Me enseñó a emplear la imaginación...Me enseñó a transportarme, por tierra, mar o aire, volando con las alas fuertes y bellísimas de mis pensamientos...Sin temor a que se me derritiese la cera con la que estaban pegadas mis alas, a consecuencia del calor del sol... Etc. Etc. Etc...."

 
"...¿Y de la productividad...? ¿Y qué me dicen ustedes de la productividad...? No quiero abundar mucho sobre este tema porque nos daría materia para escribir un libro entero aparte...Pero en ésta como en tantas materias desagradables hay que ser honesto y dejarnos de tanta demagogia y recetas baratas y simplonas para tratar de resolver ese agudo problema que a todos nos concierne..¡A ver si va a resultar, al final, que va a trabajar toda España sólo para pagar a los funcionarios del Estado...! .. Etc. Etc. Etc....."

 

 

LA VERDAD.

"...¿Y qué es la verdad...?. Esto fue lo que preguntó Pilatos a Jesús cuando estaba enfrente de El...Fíjense amigos míos que Poncio Pilatos, toda una autoridad de Roma, todo un gran cargo político, militar y diplomático, acostumbrado por su oficio y profesión a despachar grandes cuestiones de Estado, o del Imperio romano, preguntaba a Jesús qué era la verdad...Pues así están muchos de nuestros políticos y hombres de Estado, o del Reino más bien , preguntándose a cada rato y un día sí y otro también que qué es "eso" de la verdad...No digamos ya de la Verdad... Etc. Etc. Etc...."

El hombre que le contaba chistes a Dios

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© Dionisio Barroso Alcantara